
Un día me senté frente al espejo.
Cualquiera diría ¿Y eso que tiene de extraño?
Todo el mundo se mira al espejo.
Pero esto fue diferente.
Mi reflejo me miro fijamente, y me dijo:
Dime que quieres de mí,
Dime que esperas de mí.
Le pregunte el porque y me respondió:
Porque ese aire tan cansado te desgasta,
Porque te miras y ya no te sientes nada.
Dime, ¿Por qué?
Me quede mirándola tratando de entender lo
Que me decía…
Pero no lograba entender.
Lo único que sabía era que estaba sentada
Frente a mi misma tratando de descifrar,
O más bien recordar, algo que había dejado bien
Guardado en alguna parte de mí.
Pero tenía razón.
Algo había cambiado en mí.
Ya no reía como antes.
Ya no veía las cosas como antes.
Ya no peleaba con la misma fuerza que antes.
Ya no defendía lo que amaba con la misma devoción que antes…
Ya no amaba con la misma pasión desencadenada
Con la que solía hacerlo.
Me di cuenta que era como un libro viejo y olvidado.
Por que muchas veces olvidamos y somos olvidados.
Y podemos ser olvidados por todos pero jamás debemos olvidarnos
De nosotros mismos, porque si nos olvidamos,
Olvidamos existir.
En ese momento, me levante, y le dije:
No espero que perdones por mi silencio
Pero espero que ayudes a reencontrarme a mi misma
Del otro lado del espejo.
Al ver mi reacción me volvió a preguntar:
Y entonces, ¿Qué esperas de mí?
Yo le respondí:
Una sonrisa nada más.
Y en ese momento me di cuenta de que me
Sonreí a mí misma por primera vez en mucho tiempo.
Y recordé que aunque a veces la vida es difícil,
Un día alguien me dijo:
“NO IMPORTA LO QUE PASE,
NO IMPORTA QUE TAN MALO SEA,
ANTE LOS PROBLEMAS DE LA VIDA Y ANTE LA TRISTEZA
LO MEJOR QUE PUEDES HACER
ES SONREÍR”
Así que no importa lo que pase.
Donde quiera que estés
SONRIE SIEMPRE