viernes, 17 de septiembre de 2010

A mí.

A ti.
Que juegas inocentemente entre mis recuerdos.
Que ríes sin ninguna preocupación entre los velos de mi memoria.
Y que con frecuencia te veo oculta entre mis reflejos.
A ti. A quien acudo constantemente pensando en lo que hubiera pasado…
Si las cosas hubieran sido diferentes.
A ti. Que tan frágil y pequeña ya conoces de los dolores de la vida.
Que ya sabes de golpes, de insultos… de humillaciones.
A ti. Que a menudo te vuelves a verme para ver si todo va bien.
Para asegurarte de que tu felicidad está protegida.
Para decirte que no tengas miedo.
Lo siento. Yo solo puedo sonreír débilmente y desviar mi mirada de tus
Inocentes ojos.
Yo… que solo puedo intentar fingir… te miento.
Ahora estas bien, ya que guardas en secreto tu dolor.
Pero la caja de cristal es mucho más frágil que una lágrima y tus fuerzas,
Más débiles que ella.
Cuando llegues a mí… me llamaras mentirosa. Falsa. Cínica.
Por ti me hubiera gustado cambiar el pasado.
Pero el tiempo no espera ni retrocede por los hombres.
Y eso significa… que tampoco por las mujeres.

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